Los ricos también meditan

Cada familia resuelve los conflictos a su manera. En el caso de uno de los fundadores de Unobrain y de sus cuatro hermanos, su infancia estuvo marcada por una invitación paterna. Era una invitación/orden que a menudo ponía punto y final a sus pequeñas rebeliones.

“Vete a tu cuarto y medita”. En su momento, aquella invitación no parecía más que una expulsión elegante del terreno de juego familiar. Y, sin embargo, es una lástima que aquellos niños no la tomaran al pie de la letra. Si en lugar de refunfuñar sobre los (a sus ojos infantiles) flagrantes actos de injusticia paternos hubieran puesto los primeros ladrillos de un hábito meditador, se habrían adelantado a una corriente que llega con fuerza.

Lejos han quedado los tiempos en que la meditación era patrimonio de iluminados, santones y anacoretas. Los hombres y mujeres de bata blanca y doctorado en Harvard han blanqueado su imagen. Desde Unobrain nos hemos hecho eco de la gran cantidad de investigaciones que demuestran que meditar regularmente aporta beneficios importantes, tanto a cuerpo como a mente. Pero, por si eso no fuese suficiente, toca apelar al instinto emulador de los lectores de este blog.

¿Te llaman la atención los ricos y poderosos? ¿Quieres practicar lo que ellos practican? ¿La navegación en yates de 50 metros de eslora se sale de tu presupuesto y el golf te parece ya un deporte para masas? Pues apúntate a una práctica aún de élite que sólo cuesta un poco de tiempo y esfuerzo: la meditación.

Y es que los capitanes de la industria van por ahí luciendo sus hábitos meditadores como si fueran barcazos de lujo. Por ejemplo, Marc Benioff, CEO de Salesforce, destaca las virtudes de la meditación como escudo frente al estrés. Mark Bertolini, capo de Aetna, encontró en la meditación un analgésico natural tras romperse el cuello en un accidente. Jeff Weiner, jefazo de Linkedin, cree en el management compasivo y en que la meditación ayuda a armarse de compasión. Y Evan Williams, fundador de Twitter, se ayuda de la meditación para mejorar su desempeño, el de la compañía y el de los empleados.

¿No nos vas a hacer caso a nosotros? ¿No vas a hacer caso a lo más granado del sector tecnológico de vanguardia? ¿No vas a hacer caso a aquel padre sabio?

Venga, pues.  Vete a tu cuarto y medita.