¿Cómo tomamos decisiones?

Cada día tomas miles de decisiones sin darte cuenta. Apagar el despertador y dormir "cinco minutos más", elegir azúcar o sacarina en el café de desayuno, pensar en la ropa que vamos a vestir ese día. Algunas decisiones, lógicamente, son más trascendentales que otras. Tal vez las más triviales pasen desapercibidas en nuestro día a día, pero no hay duda: nuestra mente no para de tomar decisiones. Elecciones más complejas como saber qué vamos a estudiar, decidir mudarnos de ciudad o cambiar de trabajo son procesos todavía más complicadas. 

Las decisiones más simples y las más difíciles comparten, sin embargo, un común denominador. Ambas elecciones requieren que nuestro cerebro analice las diferentes situaciones a las que nos enfrentamos, recuerde gracias a la memoria las vivencia pasadas y por último, valore los posibles resultados y efectos que puede provocar una determinada elección u otra. Parafraseando a Antonio Machado, "al decidir hacemos camino, y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar".

Caminar - Unobrain

Sin duda, cuando tomamos decisiones ponemos en marcha numerosos procesos cognitivos, ya que tratamos de procesar los estímulos que recibimos mientras 'despertamos' nuestra memoria y estimamos las consecuencias de la elección. No se trata de realizar -a nivel cerebral- una mera resta entre las posibles ganancias y pérdidas que tendríamos al decidir algo. Elegir es algo más que un proceso racional, puesto que nuestras emociones juegan un papel importante en este proceso. 

¿Pero qué papel tiene nuestra mente en la toma de decisiones? Numerosos estudios han apuntado a la corteza prefrontal, especialmente la región orbitofrontal ventromedial, como la zona clave a la hora de optar por una elección u otra. Estas conclusiones se obtuvieron tras evaluar el comportamiento de pacientes con lesiones cerebrales situadas en estas zonas de la mente. Los pacientes afectados tenían problemas a la hora de tomar decisiones, por lo que los investigadores contaron con las primeras pistas sobre los circuitos neuronales presumiblemente implicados en estas acciones.

Nuestra corteza prefrontal actuaría entonces como 'centro de datos', al ser capaz de integrar la información sensorial, emocional y las experiencias anteriores. Es bien sabido que para tomar una decisión necesitamos valorar las diferentes opciones que tenemos. En otras palabras: deliberar. ¿Han descubierto los investigadores cuáles son las redes neuronales implicadas en esa acción más conocida como 'darle vueltas a algo'? La complejidad de nuestro cerebro no nos permite contar con una respuesta definitiva, aunque estemos cada vez más cerca de entenderlo.

Neuronas - Unobrain

Una investigación publicada por Yu y Frank en la revista Neurobiology of learning and memory trataba de averiguar si existía un 'sustrato neuronal' en modelos animales que permitiera explicar el proceso de la deliberación. ¿Hay más regiones del cerebro implicadas en la toma de decisiones? La respuesta parece ser afirmativa, ya que comparar y evaluar opciones antes de elegir implica una intensa actividad en varias zonas de la mente, entre las que también se encuentra el hipocampo. Su relación con la toma de decisiones, según apunta este estudio realizado en ratas, parece lógica, ya que esta región del cerebro se asocia con la memoria y el aprendizaje.

Como se suele decir, "es bueno aprender de nuestros errores", y qué duda cabe, también de nuestra experiencia personal. Mantener en forma nuestra memoria es fundamental para que la deliberación y la posterior toma de decisiones no se vean afectadas. No hay duda: ofrecer al cerebro su 'ración diaria' de Unobrain puede ser clave para elegir correctamente. 

Imágenes | Daniel Lee (Flickr), Pixabay