El accidente que cambió a Phineas Gage

En 1848, un accidente convirtió a Phineas Gageen en protagonista de uno de los casos más importantes en el estudio de la influencia del cerebro en las emociones.

El 13 de septiembre, este joven de 25 años se encontraba trabajando como capataz de obra en la construcción de una nueva vía de ferrocarril en Cavendish (EEUU) cuando una barra de metal le atravesó el cerebro, cambiando su vida para siempre.

Ese día, la cuadrilla de Gage tenía que realizar pequeñas voladuras controladas con dinamita y, para ello, seguían siempre el mismo procedimiento: perforaban la roca, introducían dinamita y echaban un poco de arena antes de aplastar el explosivo con una barra de hierro. Sin embargo, esta vez, un Gage distraído olvidó añadir la arena, de tal forma que una chispa hizo estallar el explosivo. La barra de hierro salió volando hacia él, entró por debajo de su pómulo izquierdo, salió por la parte frontal del cráneo y fue encontrada a más de 20 metros de distancia del accidente.

Milagrosamente, Phineas Gage no murió en el acto y pudo ser trasladado al pueblo más cercano en una carretilla tirada por mulas, donde le contó al médico con sus propias palabras lo que había sucedido. Los médicos consiguieron cerrarle las heridas y, poco  más de dos meses después, Gage ya estaba totalmente recuperado.

Poco a poco todos sus conocidos se dieron cuenta de que Phineas ya no era el mismo. Se había recuperado físicamente y hablaba con normalidad, pero no se comportaba de la misma manera. Antes del accidente, era considerado un hombre responsable, equilibrado, sensato, prudente, eficiente y capaz. Sin embargo, algo cambió después de que la barra le atravesara el cerebro. Se había vuelto un hombre brusco, impaciente, inestable, caprichoso e incluso le faltaba el respeto a sus compañeros: había cambiado su personalidad. Por ello, no fue readmitido en su empresa y no le quedó más remedio que buscarse la vida en diversos trabajos en los que no duró mucho tiempo.

Phineas falleció trece años después, en 1861. Gracias a su caso, se ha podido estudiar a fondo sobre la relación del cerebro con las emociones y la personalidad. La barra de hierro atravesó su lóbulo frontal izquierdo, y por lo tanto fue uno de los primeros casos que evidencian que la corteza frontal se encarga de fijar la personalidad.

El cuerpo de Phineas Gage, que fue enterrado junto con la barra de hierro que marcó un antes y un después en su vida, fue exhumado en 1867 y su cerebro fue entregado al médico que le curó las heridas el día del accidente y que hizo un gran seguimiento del caso en los años posteriores. Actualmente, el cráneo de Gage se encuentra en el Warren Anatomical Museum, de la escuela de medicina de Harvard, y ha servido para grandes investigaciones a lo largo de los años.