Beneficios de beber agua

¿Cuáles son los beneficios de beber agua? Por todos es conocida la gran importancia de beber agua para la salud. Los expertos no cejan en su empeño de inculcar este hábito en nuestra vida diaria y, al menos, han conseguido que la idea cale entre la población. Recomiendan un consumo de alrededor de 2 litros diarios de agua.

Uno de los beneficios más importantes de beber agua lo reciben nuestros riñones, ya que el líquido diluye las sales del cuerpo y evita que se generen piedras. Un consumo adecuado de agua reduce el riesgo de enfermedades cardiacas en un 41%. Pero también te da energía. En ocasiones, no beber agua puede ser la causa de nuestro cansancio, dolores de cabeza y falta de concentración. El agua ayuda a que la sangre trasporte oxígeno, lo que nos aporta energía y fuerza. Pero además, el agua sirve para que el cerebro funcione más rápido y de forma más eficaz.

¿Y cuáles son las consecuencias de no beber agua? Según el estudio de Ana Adán, Rendimiento cognitivo e hidratación, publicado en ‘Journal of the American College of Nutrition’, la deshidratación (excreción de líquidos que excede al consumo) perjudica al rendimiento intelectual y reduce en un 20% el rendimiento físico.

“Una adecuada hidratación es un factor protector de sufrir accidentes laborales o desarrollar patologías, promueve el adecuado desarrollo tanto de tareas físicas como mentales y mejora la percepción de bienestar de los individuos”, se puede leer en el estudio.

Otra buena opción que suple a los beneficios de beber agua, es recurrir a zumos y refrescos con altos contenidos de glucosa (a excepción de las personas que sufran patologías como la diabetes u obesidad. “El consumo de bajas dosis de cafeína combinada con glucosa, como contienen los refrescos de cola, puede ser otra estrategia más favorable que beber sólo agua si debemos rendir en tareas de atención sostenida y aprendizaje o memoria”, precisa Adan.

Por ello, tenemos que concienciarnos de la importancia y beneficios de beber agua en nuestra salud. Si queremos ser más inteligentes, tenemos que hidratar a nuestro órgano jefe.