Ciencia ficción en el cerebro (I): Falsos recuerdos

La memoria es uno de esos temas que interesan a todo el mundo. A algunos porque les pilla en la etapa de estudiantes; a otros porque su trabajo exige que esté al 100%; y otros porque se hacen mayores y temen perderla; pero todos tienen en común la curiosidad por conocer cómo funciona esta capacidad cognitiva imprescindible en nuestras vidas. Pero si hay algo que nos resulta especialmente intrigante son los fallos de memoria, que, en ocasiones pueden jugarnos verdaderas ‘malas pasadas’. Y es que la realidad puede llegar a deformarse muchísimo y no siempre consciente e intencionadamente. A lo largo de tres artículos veremos tres fenómenos ‘deformadores’ de la realidad: los falsos recuerdos, las confabulaciones y las mentiras. Vamos con los primeros.

Falsos recuerdos

¿Alguna vez estuviste seguro de haber hecho algo y en realidad no lo hiciste? ‘Yo estoy seguro de que llamé a Pedro’ es lo que  crees, pero en realidad te confundes con el hecho de haber pensado en llamar a Pedro aunque al final no llevaras a cabo la acción. No pasa nada. Es algo normal y se llama falso recuerdo.

Los falsos recuerdos son un producto de los procesos normales de memoria y no implican que necesariamente se haya ‘evaporado’ la información. Es más bien que, en muchas ocasiones, rellenamos la información que nos falta con asociaciones e inferencias, y ese es justo el tipo de información que es más susceptible a recordarse de forma errónea. Según Johnson y Raye (1998), cuando suceden este tipo de distorsiones, decimos que se ha producido un fallo en la monitorización de la realidad (confundimos la información percibida con la información generada internamente).

Otras veces ocurre que confundimos la fuente de la información. Un ejemplo es, por ejemplo cuando sabemos algo y estamos convencidos de haberlo visto en las noticias. Sin embargo, y para nuestra sorpresa, en realidad nos lo contó un amigo.

Según los expertos, los falsos recuerdos se deberían a fallos durante el proceso de codificación de la información, es decir, de creación de nuevos recuerdos asociando distintas informaciones. A veces completamos la información que nos falta asociaciones, inferencias o aquello que nos resulta familiar o se ajusta a nuestras motivaciones, y esa información podría ser la que tuviese más probabilidades de recordarse después de forma errónea.

Ver también:

Ciencia ficción en el cerebro (II): Confabulaciones

Ciencia ficción en el cerebro (III): Mentiras intencionadas