Ciencia ficción en el cerebro (II): Confabulaciones

Como vimos en el primer artículo de esta serie, Ciencia ficción en el cerebro: Falsos recuerdos, la memoria es una de esas funciones cognitivas que todos conocemos bien y que a más de uno nos ha traicionado alguna que otra vez. En esta segunda parte explicaremos algo más sobre uno de los fenómenos ‘deformadores’ de la realidad más interesantes, las confabulaciones.

Confabulaciones

Las confabulaciones son un tipo de alteración de la memoria distinta a los falsos recuerdos porque va más allá del rango de lo normal, bien por su frecuencia (los errores son más numerosos) o por su rareza (en algunos casos no hay quien se lo ‘crea’). En cualquier caso, estas distorsiones se producen como consecuencia de un daño en el cerebro y carecen de intencionalidad. El que las sufre no tiene intención de engañar y no es consciente de que lo que cuenta no tiene ‘ni pies ni cabeza’, llegando a comportarse de acuerdo a lo que se dice.

A diferencia de los falsos recuerdos, se ha sugerido que el mecanismo subyacente a las confabulaciones tiene más que ver con fallos en los procesos de recuperación de datos ya almacenados en la memoria. En relación con esto se ha propuesto que tanto las alteraciones en la memoria como en las funciones ejecutivas serían sus mecanismos subyacentes.

¿Qué es lo que cuentan los pacientes? El contenido de una confabulación puede estar relacionado a veces con experiencias de la vida del individuo, o de la de otros, con acontecimientos más o menos relevantes a nivel histórico, o con nada en particular siendo construcciones totalmente nuevas (por ejemplo  el paciente cuenta  una historia sobre su querido hijo cuando en realidad tiene una hija… o incluso más llamativo, ¡no tiene hijos!)  

Además, varían en su grado de plausibilidad, ya que las hay más creíbles (por ejemplo haber sufrido un atraco) o increíblemente bizarras (por ejemplo haber vuelto a caminar después de sufrir una paraplejia), aunque es perfectamente posible que lleguen a asemejarse a recuerdos reales. En este sentido, Armin Schnider describe en The Confabulating Mind: How the Brain Creates Reality, su clasificación de los tipos de confabulaciones que existen:

Intrusiones provocadas simples: como por ejemplo lo que observamos al realizar un test de memoria de listas de palabras. Aquí una confabulación de este tipo sería cuando el individuo introduce una palabra nueva que no estaba en la lista que tenía que aprender y recordar.

Confabulaciones momentáneas: respuestas confabulatorias cuando se hacen preguntas al paciente. Serían las más frecuentes, cuyo contenido tiene cierta ‘lógica’ aunque pueden ser imposibles en relación a la situación actual del paciente (por ejemplo, que diga que ha quedado para tomar unas cervezas cuando en verdad no puede salir del hospital).

Confabulaciones conductualmente espontáneas y desorientación: confabulaciones que conllevan comportamientos acordes a las mismas con presencia de desorientación y una amnesia grave.

Confabulación fantástica: Hay distintos casos descritos en la literatura que muestran hasta qué punto pueden ser increíbles las deformaciones de la memoria. Por ejemplo, Fotopoulou, Solms y Turnbull (2004) describen un caso de un paciente que, a consecuencia de un tumor cerebral, presenta múltiples confabulaciones entre las cuales llega a afirmar que los médicos le han realizado una intervención quirúrgica para ‘cambiarle los ojos’.

Encontrar confabulaciones es frecuente en personas que han sufrido daños en áreas prefrontales del cerebro, particularmente en el cerebro basal anterior incluyendo también áreas orbitofrontales y ventromediales. Las confabulaciones han sido descritas en casos de encefalitis por herpes simple, síndrome de Wernicke-Korsakoff, tumores cerebrales, demencias fronto-temporales, infartos de la arteria cerebral comunicante anterior y esclerosis múltiple entre otros.

Ver también:

Ciencia ficción en el cerebro (I): Falsos recuerdos

Ciencia ficción en el cerebro (III): Mentiras intencionadas