¿Cómo puede mejorarse el rendimiento cognitivo en estudiantes?

- Entrenar con Unobrain puede servir para mejorar el funcionamiento mental de los estudiantes de una forma motivadora y divertida -

Cualquier estudiante, sea cual sea su edad, se plantea antes o después cómo puede rendir más, o lo que es lo mismo, sacar más partido a su tiempo de estudio y a sus capacidades intelectuales. Las dificultades para concentrarnos, para organizarnos o para aprender información son algunas de las quejas más frecuentes que encontramos cuando nos ponemos a estudiar.

De forma más tradicional se ha intentado ayudar, en el sentido de compensar dificultades cognitivas, a niños con patologías específicas como por ejemplo los afectados por trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Así, trabajos recientes muestran como el entrenamiento en tareas de memoria de trabajo o como se la suele denominar entre los profesionales ‘working memory’,  mejora no sólo el rendimiento en esas tareas, sino también en otras relacionadas, así como los aspectos de inhibición de respuestas y razonamiento (Klingberg y cols., 2005; Holmes y cols., 2009a)  y también el propio comportamiento de los niños, quienes según sus padres presentaban menos síntomas de inatención (Klingberg y cols., 2005; Mezzacappa & Buckner, 2010).

En otras investigaciones la población infantil no tenía un trastorno como tal, sino que se escogieron por presentar niveles bajos de una determinada capacidad, aunque estos niveles estuvieran dentro de la normalidad. Es el caso de Holmes y sus colaboradores (2010) quienes demostraron que los niveles de memoria de trabajo en estos niños pueden mejorarse progresivamente, con un entrenamiento cuyo nivel de dificultad se vaya adaptando al nivel de niño, esto es, que suponga siempre una demanda para la persona y que no se quede simplemente en repetir una tarea sencilla.

Curiosamente y de forma también reciente se han realizado estudios en jóvenes sanos que muestran cambios relacionados con el entrenamiento cognitivo computerizado y los videojuegos en inteligencia fluida (Jaeggi y cols., 2011), memoria de trabajo (Olesen, Westerberg & Klingberg, 2004) y atención selectiva (Green y Bavelier, 2003),  planteándose que pueden mejorar incluso en la adultez temprana (Ridderinkhof y van der Stelt, 2012).

Particularmente interesante es el hecho de que estos cambios cognitivos debidos al entrenamiento se relacionan también con cambios a nivel cerebral (Olesen, Westerberg & Klingberg, 2004). Por ejemplo, Jolles y cols. (2013) observaron que en adultos se observaba un patrón de mayor conectividad cerebral tras el entrenamiento. Además, cuando comparaban las diferencias entre niños y adultos, parece que con el entrenamiento en memoria de trabajo se reducían las diferencias entre ambos grupos en la red fronto-parietal, implicada en procesos atencionales.

Resulta bastante intuitivo pensar que entrenar en capacidades cognitivas mejore dichas capacidades y otras del estilo, más o menos relacionadas. Sin embargo, en otro nivel no menos importante, también se han descrito mejoras en las capacidades de autorregulación relacionadas con el entrenamiento en atención (Rueda, Checa y Rothbart, 2010).

Y como al final lo que importa es el rendimiento académico, no faltan los estudios que, en este sentido, han asociado un mejor aprovechamiento académico asociado a un entrenamiento cognitivo. En este sentido encontramos el trabajo de Loosli y sus colaboradores (2011) quienes observaron que tras un entrenamiento en ‘working memory’, un grupo de niños mejoró su rendimiento lector. También Holmes y colaboradores encontraron en 2009 una mejor habilidad matemática en niños que habían entrenado. Tanto es así que diversos autores han resaltado la importante relación existente entre el rendimiento académico y la atención ejecutiva (Posner y Rothbart, 2005; Rueda, Checa y Rothbart, 2010), la atención selectiva (Stevens & Bavelier, 2012) o la memoria de trabajo (St Clair-Thompson y cols., 2010).

Aunque a nivel nacional existen algunos intentos por averiguar el efecto de entrenamientos computerizados en el rendimiento cognitivo de estudiantes, fundamentalmente en edad infantil (Rueda, Checa y Cómbita, 2012), no existen estudios nacionales que utilicen programas de juegos online multi-nivel, esto es, que trabajen distintas capacidades cognitivas de manera personalizada y de dificultad ajustada.

Por esta razón, decidimos realizar una investigación, que titulamos ‘Evaluación de los efectos de un programa de Brain Fitness online sobre el rendimiento académico y neuropsicológico de un grupo de estudiantes universitarios”. A continuación os cuento con más detalle el procedimiento que seguimos y los primeros resultados que encontramos.

OBJETIVO

Analizar los efectos del entrenamiento cognitivo online multi-nivel sobre el rendimiento cognitivo de un grupo de estudiantes en diversas pruebas neuropsicológicas. Estudiar la relación entre el entrenamiento y diversas variables académicas como las horas de estudio o la nota media obtenida en las calificaciones del estudiante.

PARTICIPANTES Y MÉTODOS

Durante más de seis años fui profesora del Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias de la Salud en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Allí impartí clases a alumnos de diversa formación (Psicología, Terapia Ocupacional, Fisioterapia, Enfermería) y contenidos muy amplios relacionados tanto con la Neurociencia y la Neuropsicología como más generales de Psicología de la Salud. Fue hacia la primavera de 2012  cuando Unobrain se acercó a mí y comenzó una fructífera relación que poco a poco dio forma a los juegos con los que hoy entrenan miles de personas. Cuando nos planteamos realizar una investigación sobre los efectos del entrenamiento con Unobrain, los estudiantes de la URJC ocupaban un lugar especial para nosotros. Y así fue como organizamos este estudio que os resumimos aquí. Al ofrecer la participación en el experimento a los estudiantes, un total de 43 voluntarios se dividió aleatoriamente en dos grupos. Diecinueve estudiantes realizaron el programa de entrenamiento (grupo experimental-GE) y fueron comparados con un grupo  control (N=24) igualado en edad, género y nivel de inteligencia estimada.

Previa autorización y firma del consentimiento informado, todos los participantes realizaron una evaluación neuropsicológica antes y después de la fase de entrenamiento. Esa evaluación cognitiva se compuso de diversas pruebas estandarizadas y utilizadas tradicionalmente en el campo de la Neuropsicología clínica y en la investigación aplicada. Dentro de las variables estudiadas se incluyeron las capacidades de atención selectiva, atención alternante, velocidad psicomotora, velocidad de procesamiento de la información, codificación de información y aprendizaje incidental, fluidez verbal fonética y semántica, velocidad lectora, velocidad de denominación y capacidad de inhibición de respuestas automáticas.

En la fase de evaluación también se recogieron datos sobre la percepción subjetiva de cambio en el funcionamiento cognitivo tras la fase de entrenamiento así como sobre las horas de estudio y las notas académicas obtenidas por los participantes.

El entrenamiento online con Unobrain se realizó durante once semanas. Cada semana debían realizarse tres sesiones de entrenamiento. La programación de sesiones fue idéntica para todos los participantes y contuvo un total de 32. En cada sesión se incluían un total de tres juegos distintos, y el número total de juegos incluidos fue de doce juegos, cada uno de los cuales se presentó ocho veces distribuidas a lo largo del periodo de entrenamiento. La Figura 1 muestra varios pantallazos de algunos de los juegos que se incluyeron dentro del programa de entrenamiento. Todos los juegos están descritos en la Tabla 1. 

RESULTADOS

Los análisis estadísticos pre-entrenamiento mostraron diferencias entre ambos grupos en las pruebas de Animales (z=-1,984; p<,05) y de Aprendizaje Incidental (AI) del test Clave de Números (CN; z=-2,297; p<.05) a favor del grupo control.

Un test de Wilcoxon para muestras relacionadas reveló mejoras significativas pre-post intragrupales en el grupo experimental (y no en el GC) en las pruebas de atención selectiva (Map Search; z=-2,948; p<.01), velocidad de procesamiento (TMTA; z=-2,281; p<.05), aprendizaje incidental (AI-CN; z=-2,710; p<.01) y en tareas de velocidad lectora (TS-Palabra; z=-2,880; p<.01) y de denominación  (TS-Color; z=-2,703; p<.01).

El contraste de medias entre puntuaciones diferenciales (Figuras 2 a 4) mostró diferencias estadísticamente significativas a favor del GE en el Map Search Test  (z=-2,536; p=.01) y la prueba de AI del CN (z=-2,593; p=.01). Se observó cierta tendencia a la significación en el TS-Palabra (z=-1,808; p=.07). Es de señalar que  las diferencias iniciales entre grupos se revirtieron tras el entrenamiento en la prueba de aprendizaje incidental (es decir, sin instrucción previa), ya que el grupo experimental tuvo un rendimiento significativamente mayor que el control tras el programa de entrenamiento cognitivo con Unobrain.

CONCLUSIONES

En este estudio encontramos que los estudiantes vieron mejoradas sus capacidades de atención selectiva, aprendizaje incidental, velocidad lectora de palabras  y de denominación serial de colores tras un breve entrenamiento cognitivo online con los juegos de Unobrain.

La atención selectiva es una capacidad que ponemos en marcha cuando debemos centrarnos en una tarea y no distraernos, ya sea con estímulos externos (por ejemplo ruidos en la habitación) o internos (pensamientos o ideas que irrumpen en nuestra mente mientras hacemos algo). La atención selectiva es una capacidad relevante a la hora de estudiar o cuando debemos prestar atención en clase.

El aprendizaje incidental está relacionado con la capacidad de aprender o adquirir información nueva de una forma implícita, es decir, sin ser consciente de que se ha aprendido, ya que no se concede una instrucción específica de intento de aprender y recordar. Esta forma de aprendizaje es más frecuente en colegios e institutos de lo que se cree, es importante para el aprendizaje de idiomas y también en algunos deportes como el baloncesto.

La velocidad de denominación y la velocidad lectora son, respectivamente, la capacidad de nombrar elementos (objetos, colores, etc.) y la habilidad para leer palabras lo más rápido posible. Estas capacidades dependen de la habilidad para acceder a la información léxica y semántica almacenada en la memoria y se han relacionado con la comprensión de la lectura.

Nuestros resultados van en la línea de otros que también apoyan los beneficios del entrenamiento cognitivo en las capacidades cognitivas de niños y adultos sanos (Westerberg y Klingberg, 2007; Olesen, Westerberg y Klingberg, 2004; Karbach y Kray, 2009; Ackerman, Kanfer y Calderwood, 2010; Loosli y cols., 2012; Diamond y cols., 2007). Recientemente se ha planteado que las habilidades mentales mejoradas en nuestra muestra pueden ejercer una importante influencia sobre rendimiento en tareas académicas como la lectura (Vogel y cols., 2012; Norton y Wolf, 2012) y las matemáticas (Stevens y Bavelier, 2012). El entrenamiento con juegos online podría convertirse en una herramienta útil en este sentido. No obstante, es imprescindible continuar investigando en estos aspectos para arrojar luz sobre las posibles aplicaciones que el entrenamiento cognitivo con ‘serious games’ puede tener en el ámbito educativo.

 

Nota: Estos resultados fueron presentados en el X Congreso Andaluz de Neuropsicología: Rehabilitación Neuropsicológica en la Infancia y la Adolescencia, organizado por la Sociedad Andaluza de Neuropsicología (SANP) el cual tuvo lugar los días 31 de mayo y 1 de junio de 2013 en Cádiz, España.

 

REFERENCIAS

Ackerman, P. L., Kanfer, R., & Calderwood, C. (2010). Use it or lose it? Wii brain exercise practice and reading for domain knowledge. Psychology & Aging25(4), 753.

Diamond, A., Barnett, W. S., Thomas, J., & Munro, S. (2007). Preschool program improves cognitive control. Science (New York, NY)318(5855), 1387.

Green, C. S., & Bavelier, D. (2003). Action video game modifies visual selective attention. Nature423(6939), 534-537.

Holmes, J., Gathercole, S. E., & Dunning, D. L. (2009). Adaptive training leads to sustained enhancement of poor working memory in children. Developmental Science12(4), F9-F15.

Holmes, J., Gathercole, S. E., Place, M., Dunning, D. L., Hilton, K. A., & Elliott, J. G. (2010). Working memory deficits can be overcome: Impacts of training and medication on working memory in children with ADHD. Applied Cognitive Psychology24(6), 827-836.

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Jolles, D. D., van Buchem, M. A., Crone, E. A., & Rombouts, S. A. (2013). Functional brain connectivity at rest changes after working memory training. Human Brain Mapping34(2), 396-406.

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