Día Mundial del Párkinson

El Párkinson es una enfermedad que todo el mundo cree conocer, pero sólo las personas que conviven con ella saben realmente qué es. Debido a este desconocimiento los afectados y sus familias se encuentran con multitud de trabas cuando les comunican el diagnóstico, porque se encuentran con una realidad que no esperaban y, a medida que la enfermedad va evolucionando, por la falta de comprensión en su entorno o de la sociedad.

El Párkinson es una enfermedad neurodegenerativa que conduce a una incapacidad progresiva. Se produce por la destrucción de las neuronas pigmentadas de la sustancia negra por causas que todavía se desconocen. Frecuentemente es clasificada como un trastorno del movimiento, pero también desencadena alteraciones en la función cognitiva y en la expresión de las emociones, entre otros.

Esta enfermedad, por su frecuencia, representa el siguiente trastorno neurodegenerativo después del alzhéimer. Afecta tanto al sexo masculino como al femenino, y su aparición es más frecuente a partir de los sesenta años. Sin embargo, existe una versión precoz que se manifiesta en edades inferiores a los cuarenta años.

En la actualidad, el diagnóstico está basado en la sintomatología, puesto que no se ha identificado ningún marcador biológico de esta enfermedad, y se apoya en la detección de la tríada rigidez-temblor-bradikinesia y en la ausencia de síntomas atípicos. En el diagnóstico también tiene importancia la exclusión de otros trastornos por medio de técnicas de imagen cerebral o analíticas sanguíneas.

En el año 1997, la Organización Mundial de la Salud estableció que el 11 de abril se celebraría el Día mundial del Párkinson, con el objetivo de concienciar a la población de las necesidades de las personas que padecen esta dolencia. La fecha escogida coincide con el nacimiento de James Parkinson, médico británico que describió por primera vez la “parálisis agitante”, término que él mismo acuñó para describir la enfermedad.