Una dieta más sana para todos implicaría una población más satisfecha y feliz

- Entrevista a Jesús Román de la Sociedad Española de Dietética -

Entrevistamos al Dr. Jesús Román Martínez, de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), una asociación sin ánimo de lucro, formada por profesionales de las Ciencias de la Alimentación y la Nutrición.

Buenos días Jesús, ¿En qué medida dirías que es clave la nutrición en nuestro día a día?

Sin nutrientes adecuados, nuestro cuerpo no puede sobrevivir ni crecer ni desarrollarse en todas sus facetas: física y mentalmente. Lo llamativo es que nuestra sociedad rica y desarrollada tenga problemas nutricionales, derivados del exceso y el desequilibrio, cuando es una sociedad ‘de la nevera llena’.

¿Debería concienciarse  la población de la importancia que tiene llevar una dieta sana? ¿Qué ganaríamos con ello?

Evidentemente es algo prioritario. Solo hay que ver el problema creciente de la obesidad, especialmente entre los más pequeños. Eso va a hipotecar el futuro del conjunto de la sociedad. Una dieta más sana para todos implicaría una población más satisfecha y feliz consigo misma. Y una reducción de los factores de riesgo para que se desarrollen las principales patologías crónicas: cáncer, cardiovasculares, osteoporosis, etc.

¿Existe relación entre la nutrición y la salud específica de nuestro cerebro? ¿Puede condicionar la alimentación procesos cognitivos tales como la atención, la concentración o la memoria?

En efecto, es bien conocido el papel modulador de ciertos nutrientes y no nutrientes sobre nuestro sistema nervioso. Algunos obvios, como es el caso de los ‘excitantes’ (café, té, chocolate) y otros tan complejos y no bien conocidos en todas sus implicaciones como es el caso de la producción de neurotransmisores a partir de nutrientes. Además, el horario y el ritmo de las ingestas, el valor calórico y la presencia de elementos como los carbohidratos pueden afectar a lo que llamamos ‘rendimiento intelectual’. Así, es bien conocido el ejemplo de los niños que no desayunan y su relación con el fracaso escolar. 

¿Existen alimentos con beneficios directos sobre el cerebro?

Lo que existen son dietas equilibradas y variadas que benefician al conjunto de nuestro cuerpo. Un elemento solo probablemente no valdría para nada por muchos beneficios teóricos que tuviera. Sabemos que las dietas milagro causan un déficit de nutrientes básicos para el cuerpo, ¿en qué medida podrían afectar éstas a la salud cerebral de una persona que las sigue? El cerebro es una parte de nuestro cuerpo, así que mantener una dieta deficiente afectará al conjunto de nuestro organismo. Mentalmente, eso se puede traducir en cansancio, falta de concentración, depresión y ansiedad.

 ¿Qué efectos puede tener sobre nuestro cerebro un consumo menor o mayor de lo recomendado de hidratos de carbono?

Nuestro cuerpo puede adaptarse dentro de unos rangos. La deficiencia, tan frecuente en las dietas proteicas de adelgazamiento, es lo peor.

¿Qué efectos puede causar un consumo excesivo o escaso de proteínas?

Si es escaso, grave al no tener el cuerpo material para la construcción y/o reconstrucción de sus estructuras. Eso en población infantil puede, por ejemplo, conllevar retraso en las funciones cerebrales. El exceso nuestro cuerpo lo aguanta bastante bien… aunque mantenido puede provocar daño a hígado y riñón.

El cerebro se alimenta de azúcares, pero ¿es compatible una dieta sana, rica en azúcares naturales, que sea beneficiosa tanto para nuestro cuerpo como para nuestro cerebro? Nuestro sistema nervioso necesita glucosa y la obtendrá de la dieta o de la propia combustión de los nutrientes del cuerpo. Es lo que ocurre al entrar en combustión la grasa de reserva. Y claro que es posible ingerir azúcares saludables y beneficiosos para nuestro cerebro: con frutas, por ejemplo.

¿En qué medida afecta la alimentación sobre enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer?

Parece tener un papel importante. Más desde el punto de vista preventivo que como tratamiento, lógicamente. El efecto preventivo procedería de la presencia sobre todo de antioxidantes y es consecuencia más de la práctica de un estilo de vida saludable en su conjunto desde la infancia que de la ingesta de tal o cual alimento. De ahí la necesidad de revalorizar la dieta mediterránea para toda la sociedad lo antes posible.