La última estrella de la televisión: el cerebro

Tenía que pasar.  La presencia del cerebro en la pequeña pantalla no podía reducirse a las entrevistas de Punset con las Brizendine o Damasio de turno.  Ojo, que no es nuestra intención hacer de menos a ese gran pionero de la divulgación científica en televisión, pero lo cierto es que ni Punset ni Brizendine ni Damasio son la alegría de la huerta.

Las de Punset son entrevistas interesantísimas para los fans hispanoparlantes de la neurociencia que tanto abundan en Unobrain.  Ahora bien, ya sabemos que para enganchar a la mayoría de los televidentes  hace falta un componente de entretenimiento importante.  ¿Cerebro y entretenimiento televisivo?  No es una combinación que parezca demasiado natural a priori.  Es de suponer que así pensaban los ejecutivos de los estudios hasta que se empezaron a vender millones de libros con títulos tan sugerentes como Exprime tus neuronas: 12 reglas básicas para ejercitar la mente, o El cerebro que se transforma a sí mismo.  Y así, el cerebro se convirtió en artista invitado en series como “El mentalista”, donde el prodigioso Patrick Jane aprovecha la resolución de sus casos para dar píldoras sobre sesgos cognitivos o condicionamientos de conducta, o “Alphas”, con su grupo de superdotados que persiguen criminales bajo la batuta del neuropsicólogo dr Rosen.

Esta temporada el caché del cerebro da un salto cualitativo.  De artista invitado, el segundo órgano más importante de Woody Allen pasa a ser protagonista.  Ya hemos visto como Increíbles, el gran desafío, el exitoso programa de Antena3 , ha buscado “la mente más prodigiosa de España”, encontrándola en un niño de 4 años.  Pues bien, se anuncia que tenemos nuevo programa cerebral.  Se llama Brain Games, y National Geographic lo traerá a nuestras pantallas el próximo otoño, después de una triunfal primera temporada en los EE.UU., donde ha logrado una audiencia de 15 millones de espectadores.

Brain Games pretende acercar el funcionamiento del cerebro a través de ágiles experimentos y trucos que explotan, por ejemplo, las limitaciones de percepción que dan lugar a las ilusiones ópticas.  Lo hace de la mano de un grupo heterogéneo de personalidades televisivas, neurocientíficos, ilusionistas y hasta un “ladrón de guante blanco”, Apollo Robbins, que promete dar mucho juego.

En resumidas cuentas, un granito de arena más, esta vez desde la televisión, para llamar la atención sobre lo fascinante que es ese órgano, tan ignorado a menudo: nuestro cerebro.  Bienvenido sea.