La satisfacción con la vida se relaciona con la personalidad

Si hay una cuestión que últimamente nos ronda la cabeza es de qué depende que uno esté satisfecho con la vida que tiene, ¿son las condiciones económicas? ¿las sociales? ¿o está la clave en uno mismo? Buscamos el bienestar, sentirnos bien y contentos, y por ello nos interesa conocer los factores de los que todo ello puede depender.

Hwanjin Park y un equipo de colaboradores de distintos centros de la República de Korea han realizado un estudio sobre la influencia que tienen algunos rasgos de nuestro carácter sobre nuestro bienestar subjetivo, es decir, sobre cómo nos sentimos de felices. En su investigación participaron un total de 3522 estudiantes universitarios que completaron el cuestionario llamado Satisfaction with Life Scale, con el objetivo de medir su grado de satisfacción con la vida y también el Temperament and Character Inventory –Revised Short Version, un instrumento diseñado para evaluar el perfil de personalidad. En este test se pueden obtener medidas de 4 dimensiones del temperamento como la búsqueda de sensaciones, la evitación del daño, la persistencia y la dependencia de la recompensa, y de tres dimensiones del carácter como:

a)La autodirección, o la capacidad para regular y ajustar nuestra conducta a las necesidades de una determinada situación y así lograr un objetivo concreto.

b)La autotrascendencia, que se ha definido como una característica de nuestra personalidad que nos hace sentir que somos parte integral del universo, incluyendo aspectos como la espiritualidad, la creatividad o el misticismo.

c)La cooperación, más centrado en las relaciones que mantenemos con los otros.

Los resultados del estudio, publicados recientemente en la revista Comprehensive Psychiatry (2015), muestran como, efectivamente, una de las claves del bienestar y la satisfacción con la vida parece estar en cada uno de nosotros. En relación al temperamento, parece que la tendencia a ‘evitar el daño o sufrimiento’ se relacionó negativamente el bienestar subjetivo. Por otro lado, en relación a las dimensiones del carácter, aquellos individuos que puntuaron más alto en los rasgos de autodirección, autotrascendencia y cooperación fueron los que obtuvieron mayores índices de satisfacción vital, y específicamente en ese orden según la importancia de la relación.

De hecho, estas tres características explicaron cerca del 30% de la satisfacción total con la vida: saber ajustarse a las situaciones en las que nos movemos para alcanzar nuestras metas, sentir que formamos parte del mundo y el universo, y poder relacionarnos adecuadamente con los demás consiguen que nos sintamos mejor y más felices.

Es cierto que podemos pensar que sólo han investigado con una muestra de características muy concretas: estudiantes de una única universidad y de un determinado lugar del mundo…, pero merece la pena considerar esta información si el objetivo final es la felicidad. Si todas esas habilidades pueden aprenderse y mejorarse, nuestro bienestar (al menos nuestra percepción de estar felices) puede incrementarse también y ¿quién no desea sentirse bien?