Dios nos cría… y nosotros nos juntamos, pero ¿cómo y por qué?

Somos seres sociales. Salvo raras excepciones nos gusta estar con otras personas, pero no con cualquiera. Cierto es que tendemos a juntarnos con aquellas personas que son más afines a nosotros y esto es lo que se conoce como ‘homofilia’. Tanto es así que la sabiduría popular ha generado refranes o dichos como el que dice ‘Dios los cría y ellos se juntan’, o el de ‘Dime con quién andas y te diré quién eres’. Pero, realmente,… ¿cuáles son las características de los demás que nos llevan a aproximarnos a ellos? Aunque seamos afines en más de un sentido, ¿qué variables son las que de verdad determinan nuestra atracción por determinadas personas nuevas?

Ya tenemos algunas respuestas. Nos las proporcionan Jacques Launay y Robin I.M. Dunbar, de la Universidad de Oxford, en un interesante artículo publicado recientemente en Plos ONE (2015). En el texto explican los hallazgos de dos experimentos que realizaron utilizando encuestas online en los que se presentaban a los participantes varios perfiles de otros individuos con los que compartían un número variable de rasgos o características como religión, hobbies, raza, etc. Dos de las tareas que tenían que hacer eran las siguientes:

1. Por un lado se les ponía una pantalla con un número diferente de letras X y O. Debían decidir en cinco segundos cuántas O había. Justo antes de responder se les decía la respuesta que había dicho otro de los compañeros (siempre la respuesta correcta) con el objetivo de medir el grado de conformidad con dicha persona.

2. La tarea consistía en responder algunas preguntas  y cuestionarios sobre su grado de simpatía hacia esos perfiles, como por ejemplo ‘¿cuánto crees que te gustaría este compañero/a?, o ¿en qué grado te gustaría trabajar con el mismo compañero de nuevo en otra tarea?.

Los resultados mostraron que cuantos más rasgos se compartían con el compañero, más simpatía se sentía hacia ellos, más les gustaban. Además, de los rasgos valorados, no todos son igual de importantes a la hora de predecir a quién nos acercamos. En el estudio en cuestión se observó que un gusto musical parecido y unas creencias éticas y religiosas semejantes fueron los factores que mejor predijeron la simpatía  de los participantes sobre los compañeros asignados.  Los autores concluyen que estos aspectos ligados a la personalidad y al grupo social podrían ser más informativos y más relevantes a nivel social, y podrían tener un papel más relevante a la hora de hacer amigos nuevos.