Mitos y verdades del brain training

Uno de esos temas que anda en el candelero versa sobre los potenciales beneficios de lo que se conoce como ‘brain training’ o entrenamiento cognitivo. El entrenamiento de las capacidades mentales y sus posibles beneficios tiene un amplio grupo defensores, enfrentados con otros más incrédulos, pero lo más relevante es que hay cada vez más equipos de investigación que centran sus esfuerzos en aclarar algunas cuestiones: ¿sirve para algo el entrenamiento cognitivo? ¿puede curar o prevenir enfermedades como el alzhéimer? ¿podría hacernos más inteligentes?

Muchas de esas cuestiones no están resueltas hoy por hoy, y algo que debemos tener muy en cuenta es que con unos cuantos estudios es complicado sacar conclusiones definitivas e irrefutables. Como en todos los campos de investigación, la ciencia avanza lentamente y los hallazgos de los estudios han de tomarse justo como lo que son,  esas discretas pero importantes pruebas que van aportando su granito de arena hacia teorías o afirmaciones más fuertes. En cualquier caso, el hecho de que los científicos hallan orientado su atención hacia el ‘brain training’ y sus efectos es de por sí un acontecimiento relevante y merece la pena destacarlo.  Este es un ámbito de investigación aún muy joven, en el que queda mucho por averiguar y demostrar. De momento podemos intentar analizar algunos mitos y verdades del ‘brain training’ a partir de algunos estudios científicos recientes publicados por equipos de investigadores de todas partes del planeta.

¿Puede un entrenamiento con juegos online prevenir deterioro cognitivo?

Esta es una de las preguntas más polémicas sobre el ‘brain training’. El envejecimiento puede tener entre sus consecuencias el declive de algunas funciones mentales. Cada día hay más personas preocupadas por el paso del tiempo y sus efectos sobre el cerebro, mientras que muchos profesionales intentan encontrar herramientas para poder hacer frente de algún modo al paso del tiempo y sus efectos. ¿Puede ser el entrenamiento cognitivo online una opción para mejorar el rendimiento de personas mayores sanas? Pues hay estudios que afirman que sí. En España un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) publicó un artículo en 2014 en el que encuentra que 20 horas de práctica con juegos comerciales pero no de acción consiguieron mejorar las puntuaciones de los adultos mayores en test de velocidad de procesamiento, atención visual y de memoria de reconocimiento visual. Además, los participantes del experimento que realizaron el entrenamiento refirieron un mayor bienestar, específicamente en las dimensiones afectiva y de asertividad. En un trabajo posterior (2015), este mismo equipo encuentra que la sensación de mayor bienestar se mantiene tras tres meses sin jugar, pero los cambios cognitivos dejaron de ser significativos. Los autores concluyen en su documento que el entrenamiento puede ser una forma de inducir plasticidad cognitiva en personas mayores jóvenes pero que para mantener sus beneficios, el entrenamiento debería ser periódico o incluir algo así como sesiones de recuerdo o repaso.

De todos modos, el conseguir aumentar la capacidad plástica del cerebro de una persona se ha tomado como una forma de mitigar el envejecimiento cerebral y sus efectos, y al parecer, entrenar las capacidades mentales con juegos podría ser una forma de conseguirlo. Evidentemente no es la única opción: pasatiempos, lectura, aprender un idioma o a tocar un instrumento musical son otras vías que pueden ayudar a mantener un cerebro más activo y mejor conectado.

Los anteriores no son los únicos hallazgos. Otros estudios han ido en la misma línea y os los hemos mencionado en otro de nuestros textos. Pero, ¿significa esto que entrenar de este modo sea eficaz y suficiente para evitar o impedir un deterioro cognitivo? ¿hará que una persona no sufra el mal de Alzheimer? ¿curará al que ya padezca una enfermedad degenerativa primaria? La respuesta a todas estas preguntas es un claro ‘no lo sabemos”. Aunque no parece probable que podamos dar esquinazo tan fácilmente a una demencia, pues a veces sufrirla depende de otros factores que en ocasiones escapan a nuestro control, como la genética, sí se ha hablado de ‘ralentizar’ el progreso del deterioro, tal como se ha encontrado en algunos estudios científicos.

¿Puede usarse el entrenamiento cognitivo para mejorar la sintomatología cognitiva en  enfermedades como el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) o la esclerosis múltiple?

Ya en el caso de los niños sanos, sin ninguna patología neurológica, encontramos el trabajo de Duncan E. Astle y sus colaboradores (2015), quienes han demostrado que entrenar la memoria de trabajo con juegos online modificó la conectividad en las redes cerebrales a nivel frontoparietal, occipital y temporal inferior.

Con este tipo de juegos también se han encontrado cambios cognitivos positivos y neurales asociados en adolescentes con TDAH. En este caso, el artículo publicado en Brain Imaging & Behavior (2015) describe como tras 25 sesiones de entrenamiento se hallan mejoras en la sintomatología y en el rendimiento en tareas de memoria de trabajo. También se registraron cambios en la actividad de las redes frontotemporales y en áreas que se dedican al procesamiento de funciones ejecutivas. No son los únicos estudios. En un meta-análisis publicado este mismo año en Learning and Individual Differences (2016) en el que se han revisado 15 estudios, los autores concluyen que el entrenamiento de la atención  es más útil cuando se va adaptando al nivel de los usuarios, cuando los participantes son más jóvenes y cuando tienen diagnóstico de TDAH.

Por otro lado, estudios recientes como el publicado por Laura De Giglio y sus colaboradores (2015) muestran como un grupo de pacientes con esclerosis múltiple mejora algunas de sus capacidades cognitivas con un videojuego comercial, concretamente en pruebas de atención y velocidad de procesamiento de la información.

Jugar a videojuegos de acción y de no acción, o entrenar la memoria de trabajo ¿puede hacer que aumente mi inteligencia?

Sobre esto también se ha discutido bastante, y no es de extrañar porque para comenzar, habría que tener claro qué se entiende por inteligencia. Algunos estudios han encontrado que jugar con determinados videojuegos parece producir cambios en las redes cerebrales que se relacionan con lo que se conoce como inteligencia fluida. En un meta-analisis reciente sobre esta cuestión se encontró que aunque el efecto encontrado es pequeño, sí parece que es beneficioso en algunas tareas que son tradicionalmente utilizadas para valorar la capacidad de inteligencia fluida. En este sentido también encontramos los trabajos de Jaeggi y sus colaboradores en 2008 y 2011 tras entrenar a los participantes con tareas de memoria de trabajo.

Lo anterior es solo una pequeña muestra del gran número de publicaciones científicas que se han realizado en los últimos diez años. Cuando se revisa la documentación, hay que hacerlo con precaución, pero desde luego parece razonable pensar que de algo puede servir el entrenamiento cognitivo. El tiempo y el esfuerzo de muchos científicos están proporcionando  pistas sobre cómo y por qué puede ser útil el ejercicio de las capacidades mentales con tareas computerizadas y juegos comerciales. Al menos se merece una oportunidad ya que, además, hasta ahora no se han descrito efectos secundarios no deseados tras los entrenamientos. A partir de hoy… ¿qué vas a hacer tú por tu cerebro? La decisión sólo puedes tomarla tú.