¿Cómo reacciona el cerebro ante una ruptura amorosa?

Que levante la mano quien pueda decir que no ha sufrido nunca una ruptura amorosa. Ya sea en la infancia, en la adolescencia o ya siendo adultos, los desengaños amorosos son un clásico de la historia de nuestras vidas que nos cuesta olvidar.

Cuando atravesamos una ruptura, nuestros hábitos diarios sufren cambios: la alimentación, las horas de sueño, el nivel de concentración, etc. Echas de menos a la persona con la que has compartido buenos momentos y gastas mucho tiempo repasando los detalles de la relación pasada. Según un estudio, este cambio de patrones de pensamiento puede deberse a cambios neuronales que tienen lugar tras una ruptura.

La doctora Xiaomeng Xu, de la Universidad de Brown, autora de la investigación, afirma que el estudio a través de neuroimagen muestra como ser rechazado por alguien, ya sea un conocido o un extraño, activa zonas del cerebro que lo hacen también a través de la experimentación de dolor físico.

En el estudio, se escaneó el cerebro de los participantes mientras observaban una fotografía de la persona que los dejó y se pudo observar que mostraban actividad cerebral en las zonas del cerebro relacionadas con la recompensa, la motivación, la adicción y el desorden obsesivo-compulsivo, lo que explicaría por qué nos cuesta tanto desprendernos de alguien cuando una relación termina.

Por otro lado, un grupo de investigadores alemanes estudió el cerebro de personas que seguían sufriendo tras haber pasado 6 meses desde su ruptura y encontraron indicadores relacionados con la depresión como la actividad reducida en la ínsula y en las regiones de la corteza cingulada anterior y posterior.

Aunque estos estudios muestran una relación entre una ruptura y la obsesión y el dolor, cabe destacar que los resultados son limitados por dos motivos. Uno es que se pidió a los participantes expresamente que pensasen en sus exparejas, pero es probable que alguno no lo hiciera de no solicitárselo o no todo el tiempo.  Además, los estudios tienden a centrarse en los períodos post ruptura y sólo desde la perspectiva de las personas abandonadas.

Afortunadamente, el dolor por una relación terminada se va desvaneciendo con el tiempo y la vida va volviendo poco a poco a la normalidad. Es más, hay para quien una ruptura puede ser una experiencia positiva que permite terminar con una relación disfuncional y volver a partir de cero con otra pareja.

¿Podemos aprender a controlar nuestras emociones para que nos afecten menos? La buena noticia es que sí. Con el entrenamiento mental adecuado, podemos desarrollar habilidades cognitivas que nos hagan enfrentarnos a situaciones poco agradables de un modo más eficaz e implicándonos menos emocionalmente.

Fuente: How Does the Brain React to a Romantic Breakup?