¿Cómo podemos aprender más rápido?

El diccionario de la Real Academia explica que el aprendizaje es una actividad que llevamos a cabo para adquirir conocimientos, fijar algo en la memoria o estudiar y vivir experiencias. Esta definición puede considerarse 'de sentido común', ya que producto de una actividad mental intensa, somos capaces de cambiar nuestro sistema cognitivo (archivando nuevos conocimientos o habilidades, por ejemplo) o variando nuestro comportamiento.

Desde que nacemos, y en función del entorno en el que desarrollemos nuestra vida, la práctica mental que llevemos a cabo y las condiciones en que se encuentre nuestro organismo, no dejaremos de aprender. A pesar de la relativa facilidad con la que ocurre, el aprendizaje es un proceso difícil de comprender, por su omnipresencia, dinamismo y automaticidad. Comprender nuevos conceptos y asimilarlos en el cerebro son las dos tareas básicas que llevamos a cabo durante toda nuestra vida, puesto que el aprendizaje es acumulativo e irreversible.

Uno de los más ilustres neurocientíficos de la historia, Santiago Ramón y Cajal, realizó grandes estudios sobre el sistema nervioso para entender cómo se producía el aprendizaje. De sus investigaciones nació el incipiente concepto de la plasticidad neuronal, que explica que nuestro cerebro puede cambiar y adaptarse a las nuevas circunstancias a las que está sometido. El aprendizaje y el entrenamiento de nuestra memoria ayudan a incrementar también nuestra actividad cerebral, como resumía el científico aragonés en su libro "Textura del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados":

"La labor de un pianista es inaccesible para el hombre sin estudios ya que la adquisición de nuevas habilidades requiere muchos años de práctica mental y física. Para entender plenamente este complejo fenómeno, se hace necesario admitir, además del refuerzo de vías orgánicas preestablecidas, la formación de vías nuevas por rami?cación y crecimiento progresivo de la arborización dendrítica y terminales nerviosas."

Lo que Cajal nos quería decir en sus escritos, es que el pianista no nace, sino que se hace. En otras palabras, para llegar a imitar al virtuoso Jarrod Radnich del vídeo anterior, deberemos dedicar muchísimas horas de esfuerzo para lograr tener una técnica y habilidad mínimamente comparables a este artista. ¿Podemos acaso aprender más rápido? Una nueva investigación realizada por científicos del Massachusetts Institute of Technology podría revelar por fin el secreto.

Su trabajo, publicado en la prestigiosa revista Neuron, demuestra cómo se realiza el proceso de aprendizaje por categorización en primates. El estudio promovido por los investigadores del MIT muestra la implicación de dos zonas del cerebro, conocidas como corteza prefrontal y cuerpo estriado, en la función de aprender. Sus resultados muestran una evidencia directa de la interacción entre ambas regiones cerebrales para mejorar el aprendizaje. 

Los circuitos neuronales de estas zonas del cerebro trabajan de manera rítmica, como Radnich cuando toca una pieza de piano. Lejos de actuar de manera individualista, las ondas cerebrales se sincronizan de manera previa a la formación de conexiones sinápticas. Este concepto, relativamente nuevo en la investigación en neurociencias, demuestra cómo los patrones obtenidos en los encefalogramas (EEG) se acompasan unos con otros, como si las diferentes regiones del cerebro llevaran a cabo un baile rítmico antes de que se produzca la sinapsis.

Cerebro - Unobrain

Según explica el científico Earl Miller, si queremos cambiar nuestro aprendizaje de manera constante, no podemos esperar a realizar nuevas conexiones sinápticas, sino que bastaría con que inicialmente cambiemos el ritmo al cual se sincronizan nuestras ondas cerebrales. De esta forma, podríamos contar con un método más dinámico y rápido de variar nuestra velocidad a la hora de aprender nuevos conceptos. 

La investigación del Massachusetts Institute of Technology nos muestra por fin el truco perfecto para aprender más rápido: sincronizar y cambiar el ritmo de nuestras ondas cerebrales podría ser el paso previo para aprovechar la increíble plasticidad neuronal. Marcarse un baile neuronal al ritmo de la música es bueno para tu cerebro, y para que consigas asimilar conceptos más rápido.

Y, naturalmente, ¡compleméntalo con tu ración diaria de entrenamiento en Unobrain!

Imágenes | Kristina Carpenter