Entrenar el cerebro, mejor sin ‘atracones’

Esto del entrenamiento cognitivo, aunque ya tiene su pequeña historia, sigue dando pequeños pasitos a nivel científico. Existen más de 500 publicaciones científicas sobre entrenamiento de capacidades cognitivas mediante el uso de computadoras y otros dispositivos más modernos. Sin embargo, aún se están perfilando aquellas características ideales que debe poseer un entrenamiento para ser lo más efectivo posible. Y en esta labor encontramos el trabajo de Zuowei Wang y sus colaboradores, publicado hace sólo unas semanas en Frontiers in Human Neuroscience.

El objetivo del experimento realizado por Wang y su equipo era averiguar si espaciar o concentrar las sesiones en el tiempo tenía algún efecto sobre el entrenamiento y también sobre la posibilidad de encontrar transferencias de los beneficios a tareas diferentes de las trabajadas. Diseñaron un entrenamiento en memoria de trabajo compuesto por 20 sesiones de una media de 20 minutos por sesión. Después, dividieron a un total de 115 niños en cinco grupos:

a.Grupo experimental 1, que realizaba las sesiones en 2 días.

b.Grupo experimental 2, que realizaba las sesiones a lo largo de 5 días.

c. Grupo experimental 3, que tenía sus sesiones distribuidas en 10 días.

d.Grupo experimental 4, cuyo entrenamiento duró 20 días.

e.Grupo control activo, que no realizó el entrenamiento en cuestión, pero sí recibió clases extra de matemáticas diariamente durante 20 días.

Antes y después de los entrenamientos, a todos los niños se les aplicó una prueba llamada Test de Matrices Progresivas de Raven, que se usa normalmente como medida de la inteligencia fluida. Esta prueba se tomó como medida de la transferencia, es decir, para averiguar si las mejoras en el entrenamiento en la tarea de memoria de trabajo se traducían también en mejores puntuaciones en un test de inteligencia.

Aunque todos los grupos mostraron mejoras en la tarea entrenada, siendo más veloces, sólo uno de los grupos consiguió mejorar en la prueba de inteligencia: el grupo cuyas sesiones estuvieron espaciadas a lo largo de 20 días. Además, los autores encontraron que las mejoras en el entrenamiento estaban relacionadas con las mejoras en el Test de Raven, esto es, aquellos niños que se volvieron mejores en la tarea de memoria de trabajo, también obtuvieron mayores puntuaciones en la prueba de inteligencia.

Nuestros profesores y nuestros padres nos lo dijeron muchas veces cuando estudiábamos… ‘no lo dejes todo para el último día’… ahora te lo decimos nosotros. Entrena bien tu cerebro, que más vale muchos pocos, que pocos muchos.