Oriente y Occidente: distintos hasta en el cerebro

Este y Oeste, oriente y occidente… localizaciones distintas en el mapa y culturas diferentes donde las haya, pero ¿es así también a nivel neural? ¿Tanto determina la cultura la forma en que nuestro cerebro procesa la información? Podríamos decir que parece que algo de esto hay. Así lo han explicado Shihui Han y Yina Ma, de la Peking University en Beiging, en un estupendo artículo publicado en Neuroimage (2014).

Los autores han realizado un metaanálisis de 35 investigaciones en las que se analizaban las diferencias a nivel neural entre participantes de culturas distintas, en relación con tareas de cognición social como las que implican la teoría de la mente, y también de actividades de otra índole como ejercicios de memoria visual.

Se realizaron diversos contrastes para ver en qué áreas cerebrales los asiáticos pertenecientes a una cultura oriental asiática mostraban más actividad que los occidentales, y también viceversa, mientras realizaban tareas de cognición social y tareas cognitivas no sociales. Podemos resumir los resultados de dichos análisis en la siguiente tabla:

En general, y según los autores, parece que las personas de cultura oriental asiática muestran más actividad de la red neural que forma parte del procesamiento de la teoría de la mente, la percepción social y los procesos de regulación y autocontrol emocional. Por su parte, los individuos pertenecientes a la cultura occidental activarían más las áreas relacionadas con el procesamiento de uno mismo, la respuesta emocional propia y la empatía por la respuesta emocional de los demás.

Estos datos explicarían, tal como señalan los investigadores, por qué la cultura oriental asiática da más importancia al contexto en la explicación de la conducta mientras que los occidentales prefieren los rasgos y las características de personalidad a la hora de interpretar los comportamientos. Además, los orientales estarían tan volcados en los demás como en sí mismos mientras que las personas de culturas más occidentales atenderían más a aquella información centrada en ellos mismos más que en los demás.

Las culturas influirían sobre los procesos cognitivos de tipo social dando más peso a ciertos nodos de la red neural de la cognición social. Esta es una nueva forma de decir que existe una relación bidireccional entre cultura-ambiente y cerebro, en la que ambos se influyen mutuamente.

 

Imagen: Vero Villa (Flickr)