Método Unozen de control del estrés

Unozen es un método desarrollado por Unobrain para entrenar la capacidad de reducir el propio estrés. Combina técnicas progresivas de fortalecimiento atencional, relajación y meditación con elementos de neurofeedback. Se articula alrededor de unas llaves metafóricas y presenta al usuario ejercicios online en los que las mediciones de las frecuencias de ondas cerebrales provistas por un casco de encefalografía juegan un papel fundamental.

EL ESTRÉS

El estrés es una estrategia adaptativa que nos induce a responder de forma activa. Es una respuesta del organismo que pone al individuo en disposición de afrontar (huir, luchar…) las situaciones interpretadas como amenazas.

Para afrontar dichas situaciones, el cuerpo debe proveerse de manera rápida de la suficiente energía. Es por ello que las células comienzan a catabolizar la energía acumulada en el organismo. Las células, al trabajar tan rápido, producen desechos y necesitan nutrientes nuevos de forma continua. La sangre, que contiene esos nutrientes, ha de circular más rápido, por lo que el ritmo cardiaco se acelera.

También aumenta la respiración. Los pulmones están conectados al corazón cuando pasan del primer al segundo ventrículo. De esta forma el ritmo cardiaco y la respiración se sintonizan para poder llevar el máximo de recursos disponibles a las células.

Por otra parte, una respuesta de estrés implica un aumento de la frecuencia de las ondas cerebrales. Las ondas cerebrales se producen por la activación de miles de neuronas actuando a la vez. Se han distinguido varios tipos de onda según su frecuencia y su amplitud:

-          Ritmos delta ( <4 Hz): se producen durante el sueño reparador.

-          Ritmos theta (4-8 Hz): se producen en el inicio del sueño o somnolencia.

-          Ritmos alfa (8-12 Hz):  generados durante la meditación o la relajación

-          Ritmos beta bajos (13-21 Hz): relacionados con la solución de problemas y la atención

-          Ritmos beta (20-31 Hz): generados durante episodios de estrés, preocupación o miedo (Stroebal y Glueck, 1973)

CORRELATO NEUROPSICOLOGICO

El cerebro reacciona ante situaciones potencialmente estresantes de dos maneras diferentes. La primera utiliza una vía rápida; la segunda, una más lenta.

La vía rápida prescinde del córtex prefrontal, el cual se encarga de las interpretaciones y del razonamiento. La información del estímulo, por tanto, es dirigida directamente al tálamo y más tarde a la amígdala. 

El tálamo es una zona de intercambio; toda la información pasa por esta zona, como una centralita de teléfono que conectara diversas zonas. La amígdala es una zona cerebral reconocida como el centro de las emociones. Es la responsable de las respuestas emocionales rápidas que ayudan al sujeto a sobrevivir.

Como no interviene el córtex prefrontal (determinante en el armazón lógico del proceso de discernimiento de alternativas), hay una evaluación muy rápida e instantánea que responde a una pregunta: “¿Es la situación a la que se enfrenta el sujeto potencialmente peligrosa?” En caso afirmativo se envía información para dar una respuesta (ej., el sobresalto tras oír un fuerte ruido, respuesta instantánea que no requiere una interpretación de la situación).

La reacción de vía lenta se produce de forma simultánea a la anterior. Tras su entrada en el tálamo, la información sensorial pasa al córtex prefrontal. En él se realizan las interpretaciones de la situación y se decide si es adecuada una respuesta o no. Esta zona responde a la pregunta: “¿Hay razones lógicas para pensar que esto es peligroso?” En caso afirmativo se lleva la información a la amígdala (centro de las emociones) para dar una respuesta.

Tras la respuesta afirmativa tanto de la vía rápida como de la lenta, se pone en marcha la vía HHA (hipotalámico-hipofisario-adrenal) en la que interviene el hipotálamo, la hipófisis y las glándulas suprarrenales.

-El hipotálamo es una zona cerebral relacionada con la provisión de equilibrio (homeostasis) ante un desajuste orgánico. Para realizar esta función libera varias hormonas. Cuando la información estresante llega a esta zona se produce una hormona llamada CRH (hormona liberadora de corticotropina) y otra hormona llamada vasopresina.

 

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-Estas hormonas llegan a la hipófisis o glándula pituitaria, un saliente cercano al hipotálamo que se ocupa principalmente de la secreción de hormonas relacionadas con la homeostasis. Cuando llega la hormona CRH del hipotálamo se activa produciendo ACTH (hormona adrenocorcotropa).

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-Esta hormona es liberada al riego sanguíneo cerebral, viajando a través de él hasta llegar a los riñones. En la superficie de los riñones tenemos una zona llamada glándulas suprarrenales. Las glándulas suprarrenales se activan por la ACTH y producen otras hormonas llamadas glucocorticoides y catecolaminas.

        -Los glucocorticoides son un grupo de hormonas. Durante el estrés se produce especialmente cortisol (también llamada hormona del estrés).

-Las catecolaminas son neurohormonas, es decir son neurotransmisores (mensajes que se envían entre las neuronas del cerebro) pero viajan por el torrente sanguíneo. En concreto durante el estrés se produce adrenalina y noradrenalina. Ambas activan el sistema nervioso simpático (el correspondiente con la activación del organismo)

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 -Tanto los glucocorticoides como las catecolaminas generadas en los riñones vuelven al cerebro por el torrente sanguíneo cerrando el circuito HHA. Es decir, mandan información al hipotálamo y a la hipófisis para que dejen de generar hormonas (CRH y ACTH) Además, los glucocorticoides tienen efectos en el organismo: disminuyen el sistema inmune, y aumentan la presión arterial y la tasa respiratoria.

La secreción de adrenalina y noradrenalina interviene en la activación simpática, es decir que activa al organismo encargándose de poner al cuerpo en estado de alerta y de prepararlo para luchar o huir. Las respuestas específicas que provocan son: dilatación  de pupilas, dilatación bronquial, movilización  de ácidos grasos, aumento de coagulación, aumento de rendimiento cardiaco (hipertensión arterial), vasodilatación muscular, reducción de estrógenos y testosterona, y aumento de tiroxina (metabolismo energético, síntesis proteínas…)

 

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EFECTOS NOCIVOS

La sobreactivación inherente al estrés continuado produce una serie de efectos en el organismo. Entre ellos:

Enfermedades cardiovasculares

El estrés produce una necesidad de energía que provoca el aumento de la tasa cardiaca. A su vez aumenta la presión arterial. Además se segregan las hormonas del estrés (glucocorticoides) y neurotransmisores (epinefrina y noradrenalina) que aumentan el flujo sanguíneo. Todo esto genera una carga mayor para el corazón, y ésta puede llegar a ser muy peligrosa. Algunos problemas cardiacos que han sido relacionados con el estrés mediante numerosos estudios son: ataques cardiacos (los vasos sanguíneos quedan bloqueados), insuficiencia cardiaca, arritmias (ritmos cardiacos anormales) y apoplejía (vasos sanguíneos obstruidos en el encéfalo).

Ya en 1983 Manuck y cols. demostraron en monos que las diferencias individuales en la reacción al estrés podían predecir el padecimiento futuro de enfermedades cardiovasculares. Eilam y cols. comprobaron en investigaciones con ratas que traspasando tejido del hipotálamo de ratas hipertensas a ratas sanas, la presión sanguínea de estas últimas aumentaba en un promedio del 31%. Otro estudio realizado por Cobb y Rose demostró que los controladores aéreos que vigilaban gran tráfico tenían una mayor incidencia de presión sanguínea alta. La revista European Heart Journal en 2008 publicó un artículo relacionando el estrés con la mayor probabilidad de padecer problemas cardiacos. Karasek et al (1981), Alfredsson et al (1982) y Theorell et al (1984) en Suiza y EEUU han demostrado que las tasas de enfermedad coronaria (tipo más común de enfermedad cardiaca) son mucho mayores en trabajadores con altas demandas laborales.

Por su parte, Labrador (1983) realizó un tratamiento utilizando biofeedback cardiaco con un paciente con taquicardia. El resultado fue una disminución de su frecuencia de 22,80 latidos por minuto, manteniéndose en ese nivel a los dieciocho meses de seguimiento. Ana González (2000) realizó un estudio con treinta sujetos hipertensos llegando a la conclusión de que la relajación provoca de forma inmediata descensos de presión arterial y frecuencia cardiaca.

Cefaleas

Los dolores de cabeza se producen por la vasoconstricción (disminución del tamaño de los vasos sanguíneos) en las meninges. La desregulación cardiaca, la hiperactivación y el exceso de preocupaciones que produce el estrés aumentan y agravan estos dolores de cabeza. Collet y cols. (1986), Kroner (1982) y Lance (1992) utilizaron biofeedback para reducir dolores de cabeza midiendo la respuesta fisiológica de estrés. El colegio estadounidense de neurología recomienda el biofeedback como primera línea del tratamiento para niños con dolores de cabeza (Sherman, R. y Hermann, C, 2006)

Alteraciones del sistema inmunitario

 El sistema inmunitario protege al organismo de las infecciones. El estrés puede inhibir o suprimir la actividad de éste sistema incrementando las posibilidades de padecer enfermedades infecciosas o agravando las enfermedades autoinmunes (diabetes mellitus, artritis reumatoide, esclerosis múltiple…). El estrés produce un aumento de glucocorticoides (hormonas del estrés) que suprimen la actividad autoinmune. Un ejemplo simple de esa supresión es la aparición de erupciones cutáneas tras un evento estresante.

Kiecolt- Glaser y cols. (1987) demostraron la relación entre estrés y sistema inmune observando los efectos de aquél en éste en personas que cuidaban a parientes con Alzheimer. También Schleifer y cols. (1983) observaron un deterioro del sistema inmune de un grupo de hombres tras el fallecimiento de sus esposas. Knapp y cols. (1992) reportan efectos en el sistema inmune incluso cuando se imaginan escenas estresantes.

Envejecimiento prematuro

El estrés reduce el tamaño de los telómeros. Los telómeros se encuentran en nuestros cromosomas y están muy relacionados con el envejecimiento natural. Además diversos estudios realizados demuestran que el estrés disminuye la neurogénesis (creación de nuevas neuronas) y provoca daño neural. Por tanto, se vincula con el envejecimiento precoz y las enfermedades neurodegenerativas.

Selye y Tuchweber (1976) observaron el deterioro cerebral en primates sometidos a situaciones particularmente estresantes de manera continua. Jensen, Genefke y Hyldebrandt (1982) reportaron algo semejante en personas que habían sido sometidas a torturas en el pasado.

Daños en el hipocampo. Trastornos de aprendizaje y memoria

El aumento de glucocorticoides (hormonas del estrés) produce daños en el hipocampo. El hipocampo se sitúa en nuestro cerebro y su función principal es la memoria y el aprendizaje. Una de las causas de pérdida de memoria es la degeneración hipocampal, pues el estrés puede impedir la neurogénesis(nacimiento de nuevas neuronas) en el hipocampo.

Mc Ewen (2001) demostró que la formación hipocampal, relacionada con la memoria declarativa, espacial y contextual, es particularmente vulnerable a las hormonas del estrés. Concluyó que el estrés suprime la neurogénesis y destruye los cuerpos neuronales. Además, el estrés continuado produce atrofia de las dendritas en la región CA3 (células piramidales del hipocampo). Elzinga.B; Schamhl. C.; Vermetten. E (2007) probaron que el estrés está asociado con cambios a largo plazo en la neurobiología. J Douglas Bremner (2006) observó en animales que el estrés tiene relación con cambios en la función y estructura hipocampal y que produce una disminución de neurogénesis, un aumento de glucocorticoides y una disminución del cerebro derivada de factores neurotróficos (que favorecen la supervivencia de las neuronas).

Cientos de estudios en los últimos veinte años muestran que la respuesta de relajación es efectiva para los problemas de salud causados por el estrés. Además , estas intervenciones reducen la activación del sistema nervioso simpático y aumentan la del parasimpático, lo que contribuye a restaurar la homeostasis. Relajación y reestructuración cognitiva tienen beneficios en los tratamientos de dolores de cabeza, insomnio y problemas cardiovasculares (Jacobs, G., 2001)

INCIDENCIA

Según el instituto nacional de Estadística (INE), el estrés laboral afecta en España a más del 40% de asalariados y en torno al 50% de empresarios. Las mujeres españolas poseen el porcentaje de estrés más alto de todos los países desarrollados. Según el INE el 66% de las mujeres españolas se sienten estresadas y presionadas por la falta de tiempo.

UNOZEN

El método Unozen de control del estrés busca la modulación de uno de los signos observables de éste, la alteración de las frecuencias de las ondas cerebrales. Utiliza, por un lado, técnicas de meditación de comprobada efectividad y, por otro, un elemento de neurofeedback, aprovechando los avances tecnológicos en lo que a la electroencefalografía dirigida al mercado de consumo se refiere.

Meditación y estrés

La meditación ha estado presente a lo largo de toda la historia de la Humanidad. Las primeras evidencias registradas datan del 1500 a.C. en la India (Vedas) y, aunque la meditación está más presente en las prácticas religiosas del hinduismo y el budismo, estos métodos aparecen en múltiples lugares y culturas, desde el cristianismo, el sufismo islámico y el judaísmo, hasta las prácticas chamánicas del continente americano y algunas islas del Pacífico.  No obstante, existe una notable diferencia entre el significado que se le da al concepto de meditación en las tradición oriental con respecto a la occidental.

Según la 22ª Edición del diccionario de la Real Academia de la Lengua, meditar, del latín meditari, es: “Aplicar con profunda atención el pensamiento a la consideración de algo, o discurrir sobre los medios de conocerlo o conseguirlo.”  Es decir, meditar implica un esfuerzo mental en persecución de algo: la solución a un problema, la reflexión y racionalización de situaciones inesperadas o adversas etc.  En las culturas orientales, sin embargo, la meditación es una serie de prácticas formales que varían de cultura a cultura y que tienen por objetivo calmar la mente, focalizándola en un solo punto, y transformarse uno mismo en observador ecuánime (sin juzgar ni valorar) de todo lo que alcanzan nuestros sentidos y nuestros pensamientos. Este estado de paz mental y relajación nos liberaría del sufrimiento, lo cual nos conduciría a la felicidad.

Hablando en términos psicológicos, la meditación consiste en acallar nuestros pensamientos. Durante la meditación, anclamos la mente en un estímulo que nos ayuda a ralentizar e incluso a detener la incesante corriente de pensamientos. De esta forma se obtiene un descanso mental muy profundo y reparador, se eliminan distracciones y preocupaciones y por tanto se puede hacer del pensamiento una herramienta más eficiente, estimular la creatividad y obtener una sensación de estabilidad y calma difícil de conseguir por otros medios.

El elevado numero de testimonios sobre los beneficios de la meditación que empezaron a registrarse en la cultura Occidental y en especial en EEUU a partir de los años 60, cuando el yoga fue introducido masivamente en ese país y de ahí al resto de países occidentales produjo un interés creciente en la comunidad científica. Esto se tradujo en numerosos estudios, tanto verticales como horizontales, con el fin de investigar sobre los efectos beneficiosos de meditar en el cerebro y la salud en general.  Algunos de estos efectos son:

 

- Efectos sobre las enfermedades cardiacas

En el caso de las afecciones cardiacas, primera causa de muerte en los países desarrollados, se ha demostrado que gestionando correctamente el estrés mediante la meditación se puede reducir de forma notable la presión arterial en las personas que son normales a moderadamente hipertensas. Este hallazgo ha sido replicado en una veintena de estudios, algunos de los cuales han demostrado la reducción de presión sistólica entre los sujetos de 25 mmHg o más (Murphy y Donovan, 1997).

El control del estrés parece ser tan beneficioso como el ejercicio aeróbico en la prevención de accidentes cardíacos (Blumenthal, 2002).  Por otra parte, Ornish (1990) mostró cómo un programa que incluía la meditación consiguió mejoras sensibles en el estado de salud de un grupo de pacientes con obstrucción arterial.  Estudios posteriores indican que la reducción del estrés puede ser el factor más importante en ese programa.

 

- Efectos sobre el sistema inmune

La reducción del nivel de glucocorticoides (hormonas del estrés) presentes en la sangre debido a menores niveles de estrés produce una mejora general del sistema inmunitario, ya que este grupo de hormonas actúan como inmunosupresores. Se reducen las incidencias de infecciones y mejoran las enfermedades autoinmunes.

En un experimento llevado a cabo en la Universidad de Wisconsin, se administró una vacuna contra la gripe a un grupo de personas que habían recibido entrenamiento en meditación, y también a un grupo de control. Los resultados mostraron que el grupo de meditadores desarrollaron un número notablemente más alto de anticuerpos que el grupo de control (Davidson, 2002).  Por otro lado, se ha demostrado que la práctica de la meditación disminuye el ritmo de avance del VIH. Los pacientes que recibieron un curso de meditación mostraban un mayor numero de células T CD4 (coordinadoras del sistema inmune, y a las que ataca el virus del VIH) que el grupo de control. Estos estudios se hicieron teniendo en cuenta la presencia o no de antiretrovirales en los pacientes, para no desvirtuar los resultados.

 

- Efectos sobre el envejecimiento celular

Se ha observado relación entre la meditación y la activación o desactivación de ciertos grupos de genes relacionados con la inflamación, la neutralización de los radicales libres e incluso con la ralentización e incluso detención del avance de ciertos tipos de cáncer.  Otra línea de investigación (Ornish, 2008) ha llevado al descubrimiento de que meditar estimula la producción de telomerasa, una enzima que ralentiza el acortamiento de los telómeros de las células, principal causa del envejecimiento y deterioro celular. Se ha llegado a observar hasta un aumento de un 30% en la producción de telomerasa en solo tres meses. Hasta el momento, ninguna otra intervención médica había logrado aumentar la telomerasa.

 

- Efectos cerebrales

Diversos estudios encefalográficos (Ej. Banquet, 1973) realizados con meditadores de distintos niveles demuestran la capacidad de estos para disminuir la emisión de ondas cuya frecuencia denota un estado de estrés y ansiedad (beta alta, entre 20 y 31 Hz). y aumentar la de ondas asociadas a estados de relajación (alfa, entre 8 y 12 Hz).  Se ha comprobado que los meditadores habituales son capaces de mantener este patrón de ondas cerebrales durante mucho tiempo después de haber abandonado la actividad de meditación, lo que se traduce en actitudes relajadas, mejor gestión de las emociones y sensación de bienestar.

También es posible observar cambios físicos en el cerebro de personas que practican la meditación de forma regular.  Por ejemplo, Luders y cols. (2009) detectaron mayores volúmenes de materia gris en los meditadores; en la corteza orbito frontal, así como en el tálamo derecho y su circunvolución temporal inferior izquierda. Además, los meditadores mostraron volúmenes significativamente mayores de funcionamiento en el hipocampo derecho. Entre otros efectos, esto implica que el control emocional de los meditadores se ve facilitado.

Otros estudios han demostrado, además que los efectos beneficiosos de la meditación en el cerebro aparecen muy rápidamente. Hay estudios que incluso sugieren que es posible apreciar los efectos beneficiosos de la meditación incluso con sólo diez minutos de práctica regular (Britton, 2007).

Neurofeedback

El biofeedback es una una técnica muy utilizada durante varios años en la investigación y en la clínica. Consiste en monitorizar tus propias respuestas corporales. A partir de observar nuestras propias respuestas somos capaces de desarrollar estrategias para controlarlas.
El neurofeedback es una forma de biofeedback en la que se registra la actividad eléctrica de las neuronas del encéfalo mediante encefalograma (EEG). El neurofeedback tiene 50 años de historia y una eficacia bien establecida en más de un millar de estudios desde principios de los 70 (Hammond, 2009; Yucha& Montgomery, 2004/2008; Duffy, 2000). En lo que al control del estrés concierne, hay amplia demostración de que un plan de entrenamiento en ondas alfa (generación de alfa), combinado con un plan de entrenamiento en ondas beta (supresión de beta altas), contribuye a mantener las reacciones de estrés bajo control (Seo, S. y Lee, J., 2012).

Unozen aprovecha la efectividad probada de la meditación como técnica y del neurofeedback como herramienta. Diseñado por un equipo de expertos en ambas disciplinas, presenta una rutina suficientemente breve (doce minutos) y lúdica (ejercicios concebidos a modo de juegos online), que el usuario habrá de repetir regularmente y que contiene ejercicios de concentración, relajación y meditación que se realizarán con la ayuda de un dispositivo de electroencefalografía especialmente concebido para el consumidor doméstico.
En ese sentido, Unozen es pionero en la combinación de ambas disciplinas orientada a ayudar al usuario a controlar su estrés a un precio asequible y desde la comodidad de su propio hogar.

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